lunes, 22 de junio de 2009

Connivencia

me regocijo en este microcosmos azul
mi cabeza como una cúpula ornada de vegetación
se desplega a lo largo de un sentir perplejo de constelaciones
me dispongo a abrir los ojos a un remanso,
a un amanecer de manos lúcidas
y todo está repleto de manzanos
y valles y cascadas de luz violeta
acá está la galaxia, entre la hierba,
en este silencio ceremonial que me circunda
acá están todos los lenguajes latentes que conforman este viaje,
y todas las criaturas edificadas con las luces,
enebradas en un latido que confirma al universo
acendradas en un paisaje de conciencia
conmovidas ante el ritmo del océano
ante las alas imbricadas de un jardín
la vulva luminosa de la tierra

Francisco Garrido, ayer

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